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Matías Saidel, Soñar con Liberland y amanecer con el Leviatán

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«Soy el general Ancap. Vengo de Liberland, una tierra creada por el principio de apropiación originaria del hombre. Una tierra de 7 kilómetros cuadrados entre Croacia y Serbia, un país donde no se pagan impuestos, un país donde se defienden las libertades individuales, donde se cree en el individuo y no hay lugar para colectivistas hijos de puta que nos quieren cagar la vida… Mi misión es cagar a patadas en el culo a keynesianos y colectivistas hijos de puta que nos quieren cagar la vida».


Con esta presentación típica de su cosecha hacía su aparición triunfal en un evento de otakus realizado en 2019 el entonces economista mediático y actual presidente Javier Milei. En esas frases, el showman condensaba muchas de las ideas económicas y políticas que guían su Weltanschauung. Por un lado, la búsqueda de establecer una sociedad sin Estado donde reine el capitalismo puro basado en la propiedad privada y el intercambio voluntario entre individuos. Por otro lado, su violento rechazo del “colectivismo” y de los “colectivistas” en todas sus formas, lo que incluye a keynesianos, neoclásicos, socialdemócratas, comunistas, y un largo etc.

La experiencia de Liberland, que según afirma su página web, se inspira en la democracia suiza1Si bien los libertarios han expresado en general un rechazo hacia la democracia nacional parlamentaria por su deriva “colectivista”, no descartan que la democracia pueda funcionar en una escala pequeña. De hecho, Karsten y Beckman (2012) retoman positivamente este modelo en medio de su crítica exhaustiva a la democracia moderna. En lo sucesivo, utilizo aquí “libertario” como sinónimo de “libertariano” o “anarcocapitalista”., no ha dado los frutos esperados, ya que no tiene habitantes permanentes y ni reconocimiento internacional. Este proyecto de Estado, erigido en una terra nullius entre Serbia y Croacia, se basa en el principio de apropiación originaria y prohíbe explícitamente la membresía/ciudadanía a comunistas2En esto resulta un proyecto menos restrictivo que el propugnado por el filósofo y economista paleolibertario Hans-Hermann Hoppe, de quien Milei retoma su crítica a la democracia. Hoppe sostiene que: “Un orden social libertario no puede tolerar ni a los demócratas ni a los comunistas… Del mismo modo, en un pacto instituido con la finalidad de proteger a la familia, no puede tolerarse a quienes promueven formas de vida alternativas, no basadas en la familia ni en el parentesco, incompatibles con aquella meta. También estas formas de vida alternativa -hedonismo individualista, parasitismo social, culto al medio ambiente, homosexualidad o comunismo- tendrán que ser erradicadas de la sociedad si se quiere mantener un orden libertario”. (Hoppe, 2001). Sin embargo, este no es el único proyecto que se ha intentado de escapar a la soberanía de los Estados para establecer comunidades “libertarias”. Las aguas internacionales, el espacio exterior o el ciberespacio aparecen como ámbitos por fuera de la soberanía estatal donde construir esa utopía. Sin embargo, últimamente, muchos libertarios y neorreaccionarios abogan por microestados donde no existan la democracia y los impuestos sean mínimos. En muchos casos, esta preferencia encuentra su materialización en zonas económicas especiales, guaridas fiscales o en Estados autoritarios en los que las cosas avanzan mucho más rápido para el capital que en las languidecientes democracias liberales (Slobodian, 2023).

En el caso de Milei, siendo presidente de una República Federal de gran extensión territorial y en el marco de una democracia liberal, resultaría complicado aplicar su ideario anarcocapitalista de manera cabal. De todos modos, si no se puede destruir el Estado de la noche a la mañana, por lo menos se pueden desmantelar sus funciones sociales, productivas, sanitarias, culturales, educativas -todas las que pueden tener efectos redistributivos- para dejar como único baluarte, en el que no se escatima en gastos, la función represiva. Estado gendarme o vellieur de nuit, le llamó Ferdinand Lassalle en 1862, denominación que fue retomada por Gramsci y Nozick en el siglo XX, de quien probablemente Milei toma la noción de minarquismo, como solución de compromiso en el corto plazo. Pero el minarquismo mileista no mantiene el monopolio de la violencia estatal para cuidar la vida, la libertad y la propiedad de todos los argentinos sino para garantizar un plan de ajuste brutal que está pulverizando los ahorros de la clase media, aún si ello implica reprimir a jubilados, empleados públicos, miembros de organizaciones sociales o ciudadanos que expresen su descontento.

Esa solución de compromiso no es baladí para los anarcocapitalistas. Estos hacen una crítica sin concesiones al Estado que los lleva a distanciarse de distintas escuelas de pensamiento neoliberal, incluyendo la escuela de la elección pública, el monetarismo de Friedman, el ordoliberalismo y hasta los aportes del propio Hayek3Si bien Hayek ha sido una figura central de la escuela austríaca y para dar apoyo al neoliberalismo autoritario de Thatcher, Reagan o Pinochet, no puede ser considerado un anarcocapitalista. Por ello, un seguidor de Mises y Rothbard como Hoppe, no solo objeta la forma en la que refuta al socialismo y su concepción de la liberad ligadas al plano del conocimiento y no de la acción, sino que también lo considera estatista. Incluso el alemán sostiene que The Constitution of Liberty, uno de los libros centrales de Hayek, es una utopía inspirada en el Estado de bienestar sueco (Hoppe, 1993).. Desde el libertarianismo, la solución hobbesiana que supone que para proteger la vida todos los individuos tienen que ceder el monopolio de la violencia al Estado, que encima pone el precio que los individuos tienen que pagar para sostenerlo es injustificable. El monopolio territorial, de la violencia y fiscal serían la fuente de todos los males sociales y le da a esa organización criminal que sería el Estado un poder mayor al que cualquier mafia hubiese podido soñar (Rothbard, 1995)4Parafraseando a Rothbard, Milei (2022) ha afirmado que el Estado es peor que los ladrones, porque al menos estos dan la cara y asumen un riesgo, mientras que aquel le roba a quienes generan riqueza mediante el monopolio de la violencia. También es peor que la mafia, porque esta “compite” y “cumple”, “tiene códigos”. (Vía Pública – Miércoles 18 de diciembre, 24 Horas TVN Chile, https://www.youtube.com/watch?v=CpRQG4b2ApQ&ab_channel=24Horas-TVNChile). . Según Hoppe, tanto la seguridad interna como la defensa serían mucho más eficientes si se dejaran en manos privadas, pues esto reduciría los incentivos para malgastar el dinero de los contribuyentes como hace la policía y el ejército. A su vez, una sociedad post-estatal dejaría de fomentar el nacionalismo y las guerras totales que surgieron con el advenimiento de la sociedad de masas. En ese sentido, su crítica a la democracia como sistema “colectivista” también es una crítica al nacionalismo, al belicismo y al imperialismo5En la actualidad, la crítica a la democracia se realiza no tanto para mostrar que la monarquía es un mal menor por motivos de preferencia temporal, como en Hoppe (2001), sino para mostrar que, en el siglo XXI, en una era postindustrial, donde existe la inteligencia artificial y la fusión hombre-máquina, la democracia habría quedado obsoleta. Como señala el arquitecto libertario Patrik Schumacher, el sistema político democrático se ha vuelto una barrera para el avance de las fuerzas productivas, lo que justificaría la revolución, solo que ahora no comunista sino libertaria.  “Politics After the Libertarian Revolution, Interview at LibertyCon, Madrid,” March 14, 2020, https://www.youtube.com/watch?v=Oh_3yhcxCeY. Apud Slobodian (2023).. De hecho, los (paleo)libertarios se opusieron a las sucesivas guerras imperialistas promovidas por Estados Unidos, al punto que Rothbard consideró a la política exterior norteamericana en plena guerra fría como más peligrosa para la libertad que la existencia de la URSS. Por ello abogaban por una vieja derecha previa a la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, donde no existían los impuestos a la renta ni la reserva federal. La entrada del gigante norteamericano en la guerra habría determinado una extensión innecesaria del conflicto bélico y sellado la ruptura de los imperios multinacionales decimonónicos para entrar en la era democrática, es decir, colectivista y estatista (Hoppe, 2001). De hecho, la nostalgia por la era de los imperios decimonónicos es una Stimmung dominante entre los cultores de la escuela austríaca (Perrin, 2014; Slobodian, 2018).

Esta breve reseña por algunas ideas libertarias no pretende sustituir un recorrido exhaustivo por las mismas ni elaborar un juicio sobre sus defectos y virtudes. Dejando ambas cuestiones para otros escritos, lo que me interesa aquí es calibrar brevemente lo que aparece como una doctrina fundamental para la fuerza gobernante en la Argentina actual a la luz de las medidas propuestas en estos casi cuatro meses de gobierno6Como veremos, no es casual que este espacio político haya sido abandonado progresivamente, desde 2021 a esta parte, por los más fervientes defensores de las “ideas de la libertad”, empezando por el ex amigo de Milei y defensor a ultranza de la escuela austríaca Diego Giacomini, el ex líder estudiantil, baluarte del liberalismo vernáculo e influencer anticuarentena, Carlos Maslatón o el grupo de influencers libertarios que ha sido reemplazado por trolls más adictos al líder que a la ideología libertaria..

Defensa de la vida, la propiedad y la libertad

En el año de la “defensa de la vida, la propiedad y la libertad”, ¿podemos decir que el gobierno de Milei está protegiendo la propiedad privada, fomentando así el ahorro y la inversión, que serían según su teoría la base del desarrollo económico? A la luz de las medidas esbozadas hasta ahora, diríamos que no, o al menos no para los pequeños propietarios y ahorristas. El plan de dolarización o de competencia entre monedas entre los cuales oscila el gobierno según las circunstancias, se basó hasta ahora fundamentalmente en una expropiación gigantesca del ahorro de los argentinos y del uso de la recaudación fiscal casi exclusivamente para pagarle a los acreedores externos, al punto que por primera vez en la historia se pagó en un mes más de intereses de la deuda externa que de jubilaciones7Por supuesto, esta es una expropiación indirecta, que empieza por licuar los ingresos y a la postre deriva en la obligación de desprenderse de distintas formas muebles e inmuebles de propiedad privada.. En ese marco, los ahorristas venden sus dólares “voluntariamente” en el mercado de cambios para poder afrontar sus gastos, frente a una escalada inflacionaria en dólares. El ajuste fiscal del cual el gobierno se vanagloria se ha logrado incumpliendo compromisos y ha recaído sobre provincias, empleados públicos, obra pública, subsidios, etc. pero fundamentalmente sobre las espaldas de los jubilados. Estos no solo han visto recortados en términos reales sus magros ingresos (como sucedió con todos quienes reciben su paga del Estado) sino que además se quedaron sin medicamentos a un precio accesible y padecen la liberalización de alquileres y medicina prepaga, cuyas cuotas aumentaron de manera sideral8De hecho, el único precio que el gobierno no está dispuesto a liberalizar es el de los salarios. Incluso ha anunciado que no va a convalidar un aumento a los camioneros que recupere lo perdido por la inflación, cuando se trata de un acuerdo entre dos representaciones del sector privado.. Este sector de la población, en el cual la pobreza se calcula hasta en un 80%9A pesar del que el gobierno difunde en sus entrevistas con periodistas amigos la idea de que los jubilados son el sector con menor pobreza en argentina, en tono al 15%, cálculos como los del abogado Christian D’Alessandro dan un panorama más realista sobre la cuestión. https://www.perfil.com/noticias/canal-e/afirman-que-ocho-de-cada-diez-jubilados-son-pobres.phtml., se ve obligado a trabajar hasta la muerte o desprenderse rápidamente de sus ahorros en caso de tenerlos10Con esto no queremos sostener que los jubilados hayan estado en una buena situación previamente ni que sea la primera vez que se los usa como variable de ajuste. Basta recordar la miseria que cobraban en los ’90 (y que en dólares constantes eran mejores que en la actualidad), el recorte del 13% de Bullrich durante el gobierno de la Alianza, y las fórmulas de Macri y Alberto Fernández que también produjeron una pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones del 19 y 24% respectivamente. Frente a ello, lejos de ofrecer una solución, el Estado daba créditos subsidiados a través de la ANSES. Sin embargo, como expresó la canciller Mondino, para la actual conducción eso no tiene sentido si “igual se van a morir”.

De hecho, este plan fue confesado abiertamente por Milei en una conferencia reciente. Si en la campaña decía que tenía 30.000 millones de dólares asegurados para dolarizar iban a venir de préstamos e inversiones, ahora dice sin tapujos que esa dolarización se va a hacer con los ahorros de la clase media forzada a desprenderse de las divisas que adquirió con esfuerzo durante años en los que, según nos hemos convencido, “todo era un desastre”, con los dólares que aporte la cosecha de este año lluvioso y con el programa de blanqueo de capitales más “generoso” de la historia11Según el proyecto, se podrán blanquear hasta 100.000 USD sin pagar ninguna penalidad y en otros casos se podrán blanquear sumas mayores sin tener que pagas más impuestos..

Para el pensamiento libertario, una de las formas de robo más claras del Estado hacia los propietarios son los impuestos y la inflación, la cual derivaría de la emisión de dinero fiat. Estos mecanismos permiten redistribuir la riqueza de los sectores pagadores de impuestos (que serían los explotados) y beneficiar a los receptores de impuestos (explotadores), bajo el lema “perverso” de la igualdad de oportunidades y la justicia social.  De hecho, esta es una de las razones que motiva la promesa de dinamitar el banco central realizada por Milei en repetidas ocasiones. Sin embargo, hasta la fecha, no ha habido una reducción sino más bien un aumento de impuestos que existían (como el PAIS) y una restitución de otros que habían sido suspendidos en medio de la campaña electoral de Massa, como el IVA a los alimentos y, dentro de poco, el impuesto a las ganancias de la cuarta categoría. En cuanto a la inflación, esta dio un salto brusco a partir de la megadevaluación del peso ocurrida en diciembre. De todos modos, en un contexto de recesión, con poco dinero circulando, y con el tipo de cambio “atrasado”, es probable que la inflación se reduzca progresivamente.

En suma, hasta la fecha el equilibrio fiscal se está logrando a costa de la producción, el trabajo y el ingreso de las familias, con el agravante de que la recesión ya está generando una caída de la recaudación que el gobierno solo parece dispuesto a solventar con más reducción del gasto y, por ende, más recesión. Paradójicamente, quien vino a destruir el Estado y, primero que nada, el Banco Central, está transitoriamente saneando sus cuentas a costas de la población. Por supuesto, la tendencia actual puede cambiar con la entrada de dólares del “campo” y la apertura gradual del cepo cambiario que permita entrar en un siempre promisorio “segundo semestre” donde “lluevan inversiones”, pero hasta ahora no hay atisbos de ello.

¿Fomenta el gobierno una economía abierta al mundo, dispuesta a comerciar con quien quiera comprar nuestros productos y ofrecernos “bienes de mejor calidad a menor precio” como le gusta sostener a Milei? Por ahora no. Si bien en parte los cepos heredados limitan la capacidad de maniobra del gobierno, la decisión de no aceptar la invitación a los BRICS privó a la Argentina de ingresar al bloque comercial más grande de la actualidad y del cual participan países que demandan cada vez más bienes y servicios que podría proveer el país. La paralización de obras y proyectos que le aseguraban al Estado exportaciones como los reactores nucleares de baja potencia en los que Argentina está a la vanguardia internacional, difícilmente pueden explicarse por razones económicas, y solo pueden encontrar alguna explicación en la ideología y sus derivaciones geopolíticas. En ese mismo sentido, hemos enturbiado las relaciones con nuestros principales socios comerciales para que el presidente pueda presentarse como un defensor de la libertad y de los valores occidentales y judeocristianos en foros internacionales de la ultraderecha y en otros donde sus intervenciones causaron entre curiosidad y estupor. El presidente ha dicho repetidamente que no quiere tener relación con “comunistas”, por lo cual se ha ofendido repetidamente al gobierno chino, a la vez que se ha insultado a los presidentes de Brasil, Chile, Colombia, México, etc. En cambio, la política exterior busca reeditar las relaciones carnales con Estados Unidos, a la vez que le ha cedido soberanía sobre la zona de exclusión al Reino Unido y se usa a “Malvinas” como una forma de reivindicar el ajuste y el accionar de los “veteranos” (no así de los excombatientes muchas veces vejados por esos mismos militares de carrera)12Milei habló de reconciliarse con las FFAA, pero la sociedad argentina está reconciliada con unas FFAA democráticas, que respetan el Estado de derecho y han dejado atrás sus tradicionales asonadas. En realidad, este pedido es un nuevo guiño para los genocidas que ya fueron juzgados por delitos de lesa humanidad.. Por si fuera poco, recientemente el gobierno prefirió comprar 24 aviones F16 obsoletos de los cuales quiere desprenderse Dinamarca en lugar de 30 cazas chinos 0KM y el presidente viajó especialmente a Ushuaia para encontrarse con la Jefa del Comando Sur de EEUU, Laura Richardson, para anunciar que proyecta instalar una base naval estadounidense en el sur del país, donde se había comenzado en 2023 con un proyecto de base naval totalmente nacional.

Argentina, que cada vez tiene menos peso en el concierto global, desprecia así a sus principales socios comerciales e inversionistas, para privilegiar a actores que representan poco volumen comercial y de inversión y jugarse un pleno en el tablero geopolítico comandado por los Estados Unidos.

En ese marco, todos los viajes presidenciales al exterior han obedecido a motivos “personales” y a su intento de erigirse en un ícono de la ultraderecha global, no aportando ni siquiera una promesa de inversión para el país13Desde que fue electo, estos viajes fueron tres a Estados Unidos (dos por motivos religiosos y uno para participar de la convención ultraconservadora organizada por Trump), uno a Israel e Italia (donde se reunió con el Papa Francisco y con Giorgia Meloni), otro al foro de Davos (donde no dijo una palabra sobre las oportunidades de inversión que ofrece nuestro país), y se propone ir en mayo al festival de Vox en España..

Por otro lado, la postura de Milei tampoco contribuye a la paz mundial ni a la defensa de “la vida”. Por el contrario, su estrategia ha sido involucrarse simbólica y materialmente en conflictos que nada tienen que ver con nuestra realidad e intereses. Por ejemplo, a pesar de su latiguillo de “no hay plata”, uno de los primeros gestos de Milei fue regalarle helicópteros a Ucrania e incluso circula la idea de enviar tropas, interviniendo así de manera simbólica en un conflicto bélico en el que Argentina no tienen nada que hacer. Posteriormente, prometió el traslado de la embajada argentina en Israel de Tel Aviv a Jerusalén en el medio de una escalada bélica en Medio Oriente y del repudio internacional al accionar de Israel14Solo tres países tienen en la actualidad embajada en Jerusalén: Guatemala, Papúa Nueva Guinea y Estados Unidos.. Esto es problemático por razones humanitarias15Nuevamente, el aval a los crímenes de guerra es contradictorio con el libertarianismo. De hecho, en su crítica a la democracia, Hoppe advertía que, a diferencia de lo que sucedía en la monarquía donde se fomentaba el cosmopolitismo y las guerras eran circunscriptas, el nacionalismo y el imperialismo llevan a aumentar la capacidad destructiva y a involucrar a los civiles en las guerras. Es decir, a gente que no tendría por qué se parte del conflicto. (Hoppe, 2001) y jurídicas, pero también por razones estratégicas: Argentina no gana nada interviniendo en conflictos que suceden a 15000 km de distancia y tiene mucho para perder16Basta recordar que hemos sufrido dos atentados terroristas en los años ‘90 que, si bien nunca fueron esclarecidos, como tampoco lo fue la explosión del arsenal de Río Tercero, se supone que estuvieron vinculados con el fundamentalismo islámico. Estos sucedieron después de haber establecido las relaciones carnales con EEUU y enviado tropas al golfo pérsico.. Pero también sería problemático por razones ideológicas, ya que, como hemo señalado, el libertarismo que tanto defiende Milei se opone al imperialismo y al belicismo, tanto por razones éticas como por el hecho de que producen más gasto público y, por ende, más “estatismo”.

De hecho, el libertarismo se basa en el principio de no agresión, entendida esta como la iniciación de la violencia física sobre el cuerpo de otro y la afectación de la propiedad de otro. En su versión vernácula, según la fórmula de Alberto Benegas Lynch padre, se traduce en el respeto irrestricto del proyecto de vida ajeno. Si Rothbard fundamenta estos principios en el derecho natural, Hoppe lo hace en base a la praxeología de Mises y la ética de la argumentación de Apel y Habermas. En el caso de Milei, ya hemos señalado cómo se está afectando la poca propiedad e ingresos de sectores vulnerables, al tiempo que la argumentación deja lugar con mucha frecuencia al insulto, la provocación y la represión. Si la argumentación supone el reconocimiento de la propiedad de propio cuerpo y la posibilidad de superar el desacuerdo inicial, el insulto evidencia una falta de interés por establecer acuerdos y convencer al interlocutor de la validez de nuestros argumentos o, lo que es peor, su no reconocimiento como un semejante que merece nuestro respeto. Por lo demás, el recurso permanente a las amenazas y el trato cruel, degradante y humillante hacia quienes considera sus adversarios políticos -sean estos gobernadores, legisladores, científicos, artistas o periodistas- deja en claro que no es a fuerza de argumentos que Milei genera adeptos, sino que ha sido un maestro en la capitalización de las pasiones tristes que dominan la escena actual y el lenguaje de las redes sociales. En ese marco, la contradicción performativa es total cuando se habla contra el adoctrinamiento en una escuela con un discurso que busca adoctrinar a los niños en una escuela -como sucedió en la apertura del ciclo lectivo del Cardenal Copello- o cuando se quiere definir desde el Estado qué es adoctrinamiento y qué no17En ese marco, el gobierno anunció que pretende enviar un proyecto de ley que prohíba lo que este considera adoctrinamiento en las escuelas. Esta campaña no es nueva en la Argentina, ya que tuvo un capítulo reciente durante el macrismo, cuando se creó un 0800 para denunciar a maestros.. Por supuesto, esto no es nuevo para las derechas vernáculas, que han prohibido desde la mención de líderes proscriptos, hasta libros infantiles, pasando por la enseñanza de la teoría de conjuntos. Tampoco es nuevo para las derechas regionales que se han erigido en portavoces de la oposición de movimientos sociales de matriz religiosa a la Educación Sexual Integral. Sin embargo, nunca deja de sorprender que se prohíba tanto en nombre de la libertad18Como he mostrado en otros trabajos, en última instancia, la libertad que defienden estos sectores es exclusivamente la libertad económica, para cuyo mejor funcionamiento se debe limitar la libertad en los demás planos de la existencia..

Por lo demás, en el plano interno tampoco se han gestado políticas que protejan la vida. Por el contrario, se procede al desfinanciamiento de la salud pública, el recorte a las ayudas a comedores populares y la urbanización de barrios con necesidades básicas insatisfechas, se retira el acceso a medicamentos oncológicos, se libera el precio de las prepagas y de los fármacos, y se responde con inacción y discursos anticientíficos frente a la peor epidemia de dengue de la que tengamos memoria. Mientras en nuestros países vecinos la epidemia es un tema prioritario, en Argentina el gobierno nacional deja el problema en manos de las provincias, a la vez que cuestiona la efectividad de la vacuna aprobada por la ANMAT. No solo no hay campañas de prevención: ni siquiera puede garantizarse que haya repelentes a la venta. Esta actitud es coherente con las posturas sostenidas durante la pandemia de covid-19 y un anticipo del tipo de país con el que sueña Milei, donde el “terraplanismo” y el “sálvese quien pueda” devienen la doctrina oficial19En estas semanas la revista The Lancet publicó un estudio donde muestra que Argentina solo registró una disminución de la expectativa de vida de 0,8 años y un exceso de mortalidad por COVID de 0,85 por 1.000 habitantes, muy por debajo del resto de América y en línea con la performance de Uruguay, Panamá y Costa Rica. Cabe recordar que Milei salta a la política en las marchas anti-cuarentena y sigue sosteniendo, contra toda evidencia, que hubiese muerto mucha menos gente si el Estado no hacía nada frente a la pandemia..

Neoliberalismo recargado: un Leviatán que redefine sus funciones

En los días previos a la asunción de Milei, se me consultó cómo sería un gobierno anarcocapitalista20Entrevista radial disponible en https://www.ivoox.com/matias-saidel-dr-filosofia-que-audios-mp3_rf_120825412_1.html. Sostuve que eso era casi un oxímoron, que Milei seguía la estrategia del populismo de derechas paleolibertaria ideada por Rothbard en los ’90 como un modo de acceder al poder, pero que lo más probable era encontrarnos con el típico gobierno neoliberal reloaded que en la teoría debería fomentar la competencia y la inversión en capital humano pero que en la práctica se dedicaría a ajustar, desregular y reprimir, con la promesa de que así lloverán inversiones extranjeras21Aclaro que no me detengo aquí en la cuestión del capital humano, ya que Milei lo toma de la escuela de Chicago y reconoce inicialmente su importancia al punto de ponerle ese nombre a un ministerio y hablar en la campaña de capital humano de primera y segunda generación. Sin embargo, el abandono de los comedores populares y del acceso a la salud en medio de una crisis económica y sanitaria y el ataque sistemático al sistema científico y educativo, constituyen una grave pérdida de capital humano, al que se suma la desinversión en capital físico. Ambos generarían externalidades positivas para el capital, pero son parte de la agenda de recortes.. Como diría el expresidente Macri, hacer lo mismo que hacen los neoliberales stricto sensu cuando acceden al poder, pero más rápido.

En ese marco, mientras el presidente continúa pavoneándose en foros internacionales con sus diatribas contra el socialismo y su elogio de los grandes empresarios como únicos benefactores de la humanidad, sus políticas se asemejan al neoliberalismo que ya hemos conocido en el pasado, aunque más radicalizado y autoritario. Su minarquismo estratégico se traduce en un intento autocrático de reformar por decreto a la sociedad argentina para que esta ya no espere del Estado educación, ni salud, ni ciencia, ni tecnología, ni cultura, ni derechos laborales, ni infraestructura y acepte una participación del sector público propio de los países más pobres del mundo.  

En ese marco, es debatible si se puede medir al gobierno de Milei con el rasero del libertarianismo, ya que en su batalla política y cultural confluye una fusión de distintas corrientes de la derecha argentina que hasta hace no mucho marchaban separadas, como los liberal-conservadores y nacionalistas (Morresi y Vicente, 2024). Sin embargo, me propuse realizar este somero ejercicio dada la importancia que el presidente le da al pensamiento anarcocapitalista, el cual fue responsable de una de sus tantas epifanías y metanoias y es el horizonte en el cual se dibujan sus acciones políticas.

En cualquier caso, más allá de lo doctrinario, Milei parece estar completando el proyecto de la última Dictadura, que a su vez fue la condición de posibilidad de que un outsider de sus características llegase a la presidencia: pasar de una sociedad homogénea por abajo y heterogénea por arriba, a otra fragmentada e individualizada por abajo y homogénea por arriba, tal como lo planteara tempranamente Juan Villarreal (1985). En efecto, Milei es el efecto de una sociedad atomizada, donde se deshilacha cada vez más el sentido de lo colectivo, donde la multitud, con su ambivalencia, aparece como una multiplicidad ya no de singularidades sino de individuos que Milei quiere transformar en pueblo. Individuos que pasan de decir “no olvidar a los pibes de Malvinas” en sus cánticos futboleros y aplauden el alegato del fiscal Strassera frente a la pantalla del cine en el film 1985 para luego entregar la representación política a quienes revindican a los responsables de ambas tragedias nacionales -el genocidio y la guerra- y atacan a la industria cultural y audiovisual. Una sociedad de individuos que hablan de respetar el proyecto de vida del otro, pero ha naturalizado la crueldad como modo predilecto del vínculo social.   

Como sostuvo Max Weber en “La política como vocación” (1919), quien decide meterse en política ha sellado un pacto con el diablo y en ese marco, lo bueno no siempre produce el bien ni lo malo el mal. Para lograr fines buenos (por ejemplo, la tan cacareada “libertad” o el crecimiento económico) muchas veces debe valerse de medios moralmente dudosos (prohibiciones, acuerdos con “la casta”, etc.). Además, como enseñara Maquiavelo, quien gobierna debe saber hacer un uso económico, racional de la violencia, y, podríamos decir, del ajuste, por un período breve.

Por lo tanto, lejos estoy de querer ofrecer una mirada definitiva sobre una aventura que recién comienza y cada día ofrece al ciudadano una sorpresa nueva. Sin embargo, haciendo un balance provisorio, tras cuatro meses podríamos decir que el sueño de Liberland se ha traducido hasta aquí en un Leviatán que reprime sin tapujos a jubilados, empleados públicos, miembros de movimientos sociales, trabajadores de la cultura, o ciudadanos comunes y corrientes. Un gobierno que se dice “anticasta” pero busca facilitar negocios a los que antes eran denostados como “empresaurios” -incluso colocando a empleados de las mayores firmas privadas en cargos estatales- y quitar controles a sociedades off shore, algo que siempre es muy apreciado por quienes no pueden justificar el origen de sus fondos (entre ellos, las verdaderas mafias)22De hecho, las Sociedades de Acciones Simplificadas, que fueron aprobadas en 2017, fueron aprovechadas por bandas narcocriminales para lavar sus activos. https://www.pagina12.com.ar/726037-un-festival-de-resoluciones-para-eliminar-controles-a-socied.

En resumen, si nos atenemos a los planteos libertarios y los comparamos con las políticas implementadas en estos primeros 4 meses, vemos que el Estado, al que definen como organización criminal, está perdiendo funciones económicas, sociales y culturales, mientras que crece en el plano represivo, donde los recursos también se obtienen de los impuestos. La agenda ideológica de Milei, en su ecléctico anticomunismo, occidentalismo23Excepto cuando esto suponga votar a favor de derechos de las mujeres o del colectivo LGTBIQ+., conservadurismo, ultraderechismo, etc. no ha beneficiado por ahora ni a la mayoría de los ciudadanos argentinos, a los cuales priva de inversiones y posibilidades comerciales, ni aporta a la existencia de un mundo más libre y pacífico, involucrando a la Argentina en un escenario bélico en el que nada tiene que hacer. Su apelación constante al odio y al agravio va en contra de la convivencia democrática y de la ética de la argumentación con la cual una parte del libertarismo busca fundarse filosóficamente. Sus políticas favorables a los grandes propietarios y a la reducción del déficit fiscal se producen en el marco de un empobrecimiento de las mayorías, que deben desprenderse de sus ahorros para acceder a consumos básicos. Su desprecio por la salud de la población ya se ha cobrado algunas víctimas fatales. Su defensa de la libertad es en realidad una defensa de los intereses de los grandes propietarios. En ese marco, como sabían los neoliberales, lo que está en juego no es tanto la existencia ni el tamaño del Leviatán, sino sus funciones.

En ese sentido, las fuerzas del cielo comandadas por el General Ancap esconden potencias demoníacas que no sabemos si los propios brujos que las han desatado saben conjurar. El tiempo, como siempre, y las fuerzas del suelo, quizás, dirán si esta experiencia nos llevó de una larga peregrinación en el desierto a la tan ansiada tierra prometida de la libertad de donde mana leche y miel o si todavía seguiremos “esperando el milagro”.


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Imagen de portada, Josep Renau, Sociedad de Consumo, 1982

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