/

Rodrigo Karmy Bolton, La purga del lenguaje

Comenzar
1164 visitas

La reacción inmediata del discurso sionista frente a la asonada palestina en los Territorios Ocupados el día 7 de octubre de 2023 fue que no había que “contextualizar” el acontecimiento pues había que ofrecer una condena directa y sin tapujos sobre el “ataque” perpetrado por Hamás. La purga del lenguaje estaba en curso y, con ello las posibilidades de pensar lo que había ocurrido se clausuraban. Todo debía reducirse a “condenar” sin matices la acción palestina contra los colonos israelíes sin poder pensar más allá del performativo acto de condena donde cualquier explicación, contextualización o aparición del “sí, pero…” resultaba un obsceno índice de antisemitismo1https://www.revistaanfibia.com/autor/alexandra-kohan/.

La cuestión clave sobre la que me gustaría reparar no es solo el atentado que la purga en curso ha significado para los derechos civiles, políticos y culturales de los pueblos en sus posibilidades de pensamiento, sino cómo la purga opera como un dispositivo teológico orientado a purificar la lengua de sus peligros y cómo en dicho proceso lo que se pone en juego es la presuposición cibernética –en último término teológica– de que el lenguaje puede ser transparente en la medida que, la utopía en juego, utopía planteada a principios del siglo XX por la escuela del empirismo lógico, no será otra que la de una lengua tan sencilla como pura, tan reducida como plena y plana. En otros términos, asistimos al momento en que la operación teológica que intenta purgar la lengua de sus amenazas “antisemitas” se consolida en y como verdadero un proyecto cibernético en la que su reducción supone cercenar cada palabra de su potencia en la forma dualista “condena o no condena” para inscribirla, posteriormente, en la máxima abstracción que plantea el sistema binario tan propio de la cibernética: 0-1.

La coexistencia del moralismo y su dispositivo preferido –la “condena”– con la época de la cibernética, en realidad, muestra que no se trata de la co-existencia de dos realidades diferentes que se unifican en una misma época, sino de dos expresiones de una misma racionalidad gubernamental, orientada al control no solo de los cuerpos, sino también de las almas. Es precisamente en este último punto donde se inscribe la operación de purga del lenguaje para, tal como imaginó Norbert Wiener hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, construir un lenguaje universal que ya no expresa “palabras” sino que solo transmite “información”.

Los espectros de la resistencia palestina asedian y, como es propio del discurso sionista, éste no hace otra cosa que abstraer la escena en la forma de un absoluto por el cual o se está con los judíos o se está en contra de ellos, o se “condena” a la resistencia palestina expresada en Hamás o se es “antisemita”. La operación teológica del sionismo se consuma en la operación cibernética del Imperio. Ambas son la misma forma de gobierno que intenta controlar las almas a partir del control sobre el lenguaje. Por cierto, esta operación expresa de manera nítida la crisis de las humanidades, su total banalidad y el completo desdén por la cuestión ética y política de significa el problema del nombrar.

Que hoy en varias Universidades estadounidenses se pueda decir que, incluso, el término “intifada” y toda expresión estudiantil de solidaridad con Palestina resulte una amenaza “antisemita” no solo muestra la completa pulverización del talante “crítico” que portaba el término antisemitismo cuando éste fue problematizado justamente por la Escuela de Frankfurt, mostrando a través de él el crisol perverso de la modernidad, sino además, exhibe a la luz del día la operación de purga del lenguaje cuya “guerra civil preventiva” consiste no solo en sancionar a quien habla en palestino, sino su decibilidad misma2Ver https://ficciondelarazon.org/2023/12/18/gerardo-munoz-nombre-y-libertad/. A esta luz, me interesa subrayar cómo la observación que hace Muñoz respecto de la “guerra civil preventiva” (guerra operada sobre las poblaciones en su decibilidad, es decir, inscrita en la regulación misma de la musculatura corporal) responde, pues, al dispositivo de control teológico propiciado por el sionismo y consumado en y como cibernética. 


Imagen de portada: agencia de prensa Aljazeera

Deja una respuesta

Your email address will not be published.